Obtienen excelentes resultados financieros, le apuestan a la calidad en sus servicios, minimizan los riesgos laborales y son responsables con el ambiente. Se trata de organizaciones de alto rendimiento con estándares superiores a los de sus competidoras. ¿Cómo lo logran?, ¿qué prácticas implementan?

En un entorno global cada vez más dinámico, las organizaciones enfrentan el desafío de mantenerse competitivas sin descuidar el bienestar humano y la sostenibilidad. Más allá de los indicadores económicos, el verdadero éxito radica en la capacidad de generar valor para las personas, la sociedad y el medio ambiente.
Las organizaciones de alto rendimiento se destacan por su eficiencia, productividad y el impacto positivo en múltiples dimensiones. Según la Teoría del Desarrollo a Escala Humana de Manfred Max-Neef, el crecimiento organizacional debe medirse en función de su capacidad para satisfacer necesidades fundamentales y mejorar la calidad de vida.
Desde esta perspectiva, las organizaciones de alto rendimiento integran en su ADN valores como la ética, la responsabilidad y el compromiso con un propósito superior, alineados con el juramento hipocrático que guía la ética médica.
Características de las organizaciones de alto rendimiento
Son esas organizaciones que logran:
- Obtener resultados extraordinarios, que no consiguen todas las organizaciones.
- Mantener esos resultados a lo largo del tiempo.
- Tener un nivel alto de trabajo colaborativo en equipo.
- Alcanzar los objetivos estratégicos.
- Apuntar al desarrollo humano, la capacitación y entrenamiento de su talento.
- Contar una cultura organizacional abierta a la innovación, el crecimiento y el aprendizaje.
- Fomentar que su talento humano trabaje para que todos aprendan de forma consciente y constante.
“Las organizaciones de alto rendimiento trabajan en la responsabilidad incondicional, allí hay personas con un alto grado de compromiso, de vinculación, sentido de pertenencia, dispuestas a darlo todo por la organización en un nivel de conciencia importante”, asegura Diana Marcela Muriel, psicóloga, especialista en gerencia del Talento Humano, coach ejecutivo y magíster en innovación.
Competencias funcionales y humanas
Otra característica de las organizaciones de alto impacto es que sus colaboradores sepan hacer su trabajo (competencia funcional) y lo quieran hacer (competencia humana); son personas que tienen una claridad hacia sus objetivos, sus metas, la visión del negocio, aportando valor tanto al cliente como a la razón de ser de la organización.
Estos principios son perfectamente aplicables en un hospital o un consultorio médico con su equipo de salud. Este tipo de organizaciones le apuntan a la innovación y al cambio constante, favoreciendo la comunicación, el trabajo en equipo y el liderazgo. Además, practican el feedbak y el salario emocional.

Equipos de salud: claves para el alto rendimiento
El doctor Carlos Alberto Díaz, profesor titular de la Universidad ISALUD en Buenos Aires (Argentina), publicó un análisis sobre el papel de los equipos sanitarios en el alto rendimiento de las organizaciones, en el cual hace alusión al escritor y periodista estadounidense John Katzenbach, quien define al equipo con la idea de que sus componentes “se consideran mutuamente responsables”.
El profesor Díaz confirma que “quienes gestionamos hospitales desearíamos escuchar eso, pero es infrecuente, siempre alguien tiene la culpa, y si es del colectivo más débil, mejor. En algunos servicios del hospital que dirijo me pasa, en rigor con los años cada vez más, por los liderazgos, por la continuidad, por la forma de contratarlos, por cómo se los apoya y cómo se los hace crecer, la seguridad psicológica que tienen y fundamentalmente la confianza”.
El médico asegura que los elementos que constituyen un equipo son un grupo de personas, de diferentes disciplinas, pero con un objetivo común, que cuando evolucionan se convierte en un propósito.
“Cuando analizamos los equipos de alto rendimiento es posible identificar o resaltar un conjunto de cualidades, que se van dando desde la elección y la predisposición y el aporte de cada uno de los integrantes. La primera cuestión que destaca a un equipo de alto rendimiento es que justamente obtienen un rendimiento excepcional, mucho más allá del esperado, hay que dimensionarlo, y mantenerlo, es más que la suma de las capacidades individuales, y se da en las felicitaciones, pero más que ello, en la adherencia a los tratamientos y a las pautas de alarma, al cumplimiento, a la continuidad de la atención en el tiempo, y el éxito organizacional, cuando un servicio se destaca”, dice.
Principales cualidades de los equipos de alto rendimiento
Un equipo de salud de alto rendimiento logra:
- Crear un ambiente de trabajo positivo.
- Saber y aprender a tomar decisiones.
- Mostrar altos niveles de confianza.
- Cumplir los acuerdos y compromisos.
- Contar con elevados grados de entusiasmo, motivación, iniciativa y energía.
- Participar en un relato compartido de las situaciones vividas y cómo fueron transcurridas.
- Fomentar la gratificación, el humor y la diversión.
- Aceptar que existen conflictos.
- Saber cómo decir las cosas.
- Estimular el compromiso con el crecimiento del equipo y el personal.
- Promover el compromiso con el propósito del equipo.
- Conectar entre los miembros del equipo.
- Conseguir que aprendan y se desarrollen individual y colectivamente. El crecimiento de los equipos debe ser armónico, también en las habilidades duras.
Pilares de las organizaciones de alto rendimiento
Su éxito no depende solo de procesos y tecnologías, sino de una cultura organizacional robusta y adaptable. Entre sus principales características destacan:
Conciencia organizacional y valores prioritarios
Fomentan una cultura ética, con énfasis en la integridad y la responsabilidad social, donde el desarrollo personal y profesional van de la mano.
Liderazgo transformacional
Sus líderes inspiran, generan confianza, potencian talentos y promueven innovación y colaboración, con un enfoque en resultados sostenibles. Su estilo de liderazgo se apoya en la empatía.
Trabajo en equipo y colaboración
La cooperación y la comunicación efectiva son pilares primordiales. Se construyen relaciones sólidas arraigadas en el respeto y el trabajo conjunto, enfocadas en el crecimiento colectivo.
Feedback y seguimiento con propósito
Se promueve una cultura de mejora continua a través de la retroalimentación constante y el análisis de datos significativos. El éxito también se mide considerando el bienestar de los colaboradores, el impacto social y la sostenibilidad ambiental.
Estrategias para alcanzar un alto rendimiento sostenible
Para que una organización sea de alto rendimiento y sostenible en el tiempo, es esencial integrar la dimensión humana en su gestión. Algunas de las estrategias centrales incluyen:
- Desarrollo individual y colectivo: capacitación continua basada en principios de neuroplasticidad y aprendizaje significativo.
- Programas de bienestar integral: iniciativas alineadas con la estrategia del negocio que trascienden las prácticas tradicionales y refuerzan el sentido de propósito.
- Innovación responsable: uso eficiente de la tecnología y los recursos, promoviendo modelos de producción y consumo sostenibles.
- Compromiso con la sostenibilidad: implementación de prácticas que reducen la huella ecológica y generen un impacto positivo en las comunidades.
Construyendo el futuro
El verdadero desafío de las organizaciones de alto rendimiento es evolucionar constantemente hacia modelos que, además de ser eficientes y rentables, contribuyan a un mundo más justo, equitativo y sostenible. Integrar el bienestar humano y la sostenibilidad como principios determinantes no es solo una opción, sino una necesidad para garantizar la permanencia y relevancia en el futuro.
“El éxito no solo se mide en cifras, sino en el impacto positivo que dejamos en las personas y en el mundo”, asegura María Antonieta Suárez, especialista en psicología clínica y gestión de la seguridad, direccionamiento estratégico, liderazgo y habilidades gerenciales.