Depresión en Atención primaria
Depresión en Atención primaria
Depresión en Atención primaria
Depresión en Atención primaria
La depresión suele camuflarse como insomnio, dolor, cansancio, irritabilidad dificultando su diagnóstico inicial y enfrentado un filtro silencioso frecuente: el estigma.
La escena es conocida. Un paciente vuelve por tercera vez en dos meses, dice que no duerme, que le cuesta concentrarse, que nada le entusiasma. Los exámenes no muestran algo evidente y se pronuncia una frase que intenta tranquilizarlo: “Eso es estrés”. Entonces al salir de consulta, aquella persona se dice a sí misma “quizá estoy exagerando”.
¿Por qué todavía se subestima la depresión en la atención en salud?
No se trata de señalar culpables ni decir que es descuido o desidia de parte del médico, puede haber muchas causas que agravan la situación como consultas cortas, alta demanda de pacientes, formación desigual en salud mental y una cultura clínica que todavía separa mente y cuerpo.
A eso se suman creencias persistentes como “se cura con voluntad” o “no quiero que me etiqueten de loco”, que, sin proponérselo, desplazan a la depresión a un segundo plano.
Depresión: Diagnóstico clínico
Clínicamente, un episodio depresivo implica ánimo bajo o pérdida de interés o placer durante la mayor parte del día, casi todos los días, por al menos dos semanas. Suele acompañarse de alteraciones del sueño o apetito, fatiga, culpa, desesperanza o ideas de muerte.
La depresión en cifras
- La OMS estima que 5,7 % de los adultos vive con depresión (aprox. 332 millones de personas).
- En 2021, cerca de 727.000 personas murieron por suicidio; es una causa principal de muerte entre 15–29 años.
- Más de 10 % de mujeres embarazadas y en posparto experimentan depresión.
- En países de altos ingresos, solo alrededor de un tercio de las personas con depresión recibe tratamiento de salud mental.
Más allá de las cifras, el impacto de esta enfermedad se mide en el funcionamiento equilibrado del paciente con su entorno, como sus vínculos emocionales, el trabajo, el desarrollo de su autocuidado, adherencia a tratamientos y pronóstico de enfermedades crónicas.
La depresión convive con condiciones como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares y puede empeorar resultados. Tratarla como “secundaria” termina afectando también lo orgánico.
El estigma clínico y el “Dignostic Overshadowing”
La estigmatización rara vez es explícita, pero puede manifestarse a través de signos como:
El lenguaje: “no es para tanto”, “póngale fe”.
Como sospecha: “está exagerando”, “lo que quiere es faltar al trabajo”.
Como prisa o desdén: “vuelva en un mes”, “no es tan grave”.
Este fenómeno se ha denominado ‘diagnostic overshadowing’ o ‘ensombrecimiento diagnóstico’, en el que los profesionales de la salud atribuyen erróneamente los síntomas físicos o problemas de comportamiento a la discapacidad intelectual del paciente, ignorando otras causas subyacentes tratables y, con ello, reducen la exploración o la urgencia de intervenir. El impacto negativo puede ser doble: depresión infradiagnosticada y comorbilidades peor atendidas.
Un editorial de la revista The Lancet lo resume con claridad: “el estigma y la discriminación empeoran la condición y pueden retrasar o impedir que las personas busquen ayuda. Ese retraso no ocurre solo afuera, sino también dentro del sistema, cuando la depresión se mira como debilidad y no como enfermedad.”
¿Cómo un profesional de la salud puede acompañar mejor a quien sufre depresión ?
A continuación, se proponen pasos importantes para acompañar y diagnosticar la depresión:
1.
Prioriza la validación como base
El proceso terapéutico se fortalece cuando el paciente siente que su relato es tomado en serio. Conceptos como “lo que describe es frecuente y tratable. Vamos a evaluarlo con cuidado” ayudan a que el paciente evite minimizar sus síntomas.
Evite disminuir la importancia del relato con frases coloquiales como “es solo estrés” o “anímese”. Cuando se valida, no se está medicalizando, sino que se está abriendo una alianza terapéutica.
2.
Uso de herramientas de apoyo al diagnóstico
El uso de Instrumentos breves y estandarizados ayudan a objetivar la gravedad y permitir el seguimiento. La USPSTF (United States Preventive Services Task Force) o Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.) un panel independiente de expertos voluntarios en medicina preventiva que revisa la evidencia científica para desarrollar recomendaciones sobre servicios de atención primaria, recomienda tamizaje de depresión en adultos cuando existan sistemas para diagnóstico, tratamiento y seguimiento adecuados.
3.
Abordaje profesional del riesgo suicida
La evidencia indica que indagar sobre la ideación suicida con un lenguaje directo, empático y profesional no aumenta el riesgo, sino que abre una ventana de oportunidad para la intervención oportuna. Esto permite activar de forma temprana los protocolos locales de salud mental o las líneas de crisis pertinentes.
4.
Implementación del tratamiento en escalera
De acuerdo con las guías de la OMS y APA, el plan de manejo puede ajustarse de forma progresiva.
Cuadros leves: Se sugiere priorizar intervenciones psicológicas (Terapia Cognitivo-Conductual o Interpersonal) donde el soporte farmacológico no suele ser el primer recurso.
Cuadros moderados a graves: Se considera la combinación de psicoterapia y farmacoterapia, siempre adaptando la decisión a la disponibilidad, las preferencias del paciente y el perfil de efectos adversos.
5.
Seguimiento y adherencia al tratamiento
Al igual que con otras condiciones crónicas, el seguimiento periódico es el mensaje más potente de que la salud mental es una prioridad. Establecer metras de autocuidado realistas, tales como buen sueño, actividad física gradual, conexión social o reducción de alcohol. Ayuda a que el paciente se convierta en principal activo de su propio tratamiento y pronta recuperación.
Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión: un llamado práctico
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la invitación es concreta: revisar cómo preguntamos, cómo nombramos, cómo medimos y cómo acompañamos. La depresión no compite con lo orgánico, sino que lo atraviesa. Y cuando la tratamos como enfermedad —con el mismo rigor y humanidad que cualquier otra— reducimos sufrimiento y recuperamos confianza clínica.
Capsula importante: cambios de lenguaje que ayudan
Decir “Persona con depresión”, en vez de “depresivo”.
Resaltar “Hoy se le dificulta”, en lugar de “no quiere”.
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Bibliografía
OMS. Depressive disorder (depression) – Fact sheet.
OMS. Suicide worldwide in 2021: global health estimates.
The Lancet. Can we end stigma and discrimination in mental health.
Thornicroft G, et al. The Lancet Commission on ending stigma and discrimination in mental health.
American Psychological Association. Clinical Practice Guideline for the Treatment of Depression Across Three Age Cohorts.
USPSTF. Screening for Depression and Suicide Risk in Adults.
Zhamaliyeva L, et al. Interventions to Reduce Mental Health Stigma Among Health Care Professionals in Primary Health Care.
Kassam A, et al. Opening Minds Scale for Health Care Providers (OMS-HC).
DeAngelis T. Fighting stigma by mental health providers toward patients.
Diagnostic overshadowing: a concept analysis.









