TDSH
Millones de mujeres experimentan pérdida del deseo sexual, especialmente en las etapas de la menopausia, lo cual puede afectar su calidad de vida.
En la década de los 90 la salud sexual femenina tuvo avances significativos gracias a que el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) se reconoció como un problema clínico en las mujeres. Desde ese momento, empezó a caerse el tabú que existía alrededor de la líbido femenina e impulsó a que varias compañías farmacéuticas se centraran en encontrar un fármaco para ayudar a las pacientes diagnosticadas. La píldora Addyi es una de las opciones más destacadas durante la última década, y recientemente fue liberada de la mayoría de las restricciones que tenía para su comercialización, ampliando la posibilidad de que las mujeres puedan mejorar sus experiencias sexuales.
¿Qué es el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH)?
Es una disfunción sexual que afecta principalmente a las mujeres alrededor del periodo de la menopausia, aunque puede presentarse a cualquier edad. Se caracteriza por la falta de interés sexual durante un tiempo prolongado, lo que conlleva a la disminución de lubricación vaginal, angustia emocional, baja autoestima y afectación en las relaciones personales. El TDSH se diferencia de una disminución temporal del deseo sexual porque puede llegar a afectar la vida de la mujer y no se puede conectar con problemas de salud o de pareja.
¿Cuáles son las causas del deseo sexual hipoactivo (TDSH)?
El TDSH puede surgir por factores biológicos, psicológicos o una combinación de ambos.
Factores biológicos
- Desequilibrios hormonales.
- Fluctuaciones de estrógeno durante la menopausia.
- Problemas de tiroides.
- Alteraciones en los neurotransmisores como niveles elevados de serotonina.
- Condiciones crónicas previas como diabetes o hipertensión.
- Medicamentos previos como antidepresivos o anticonceptivos.
Factores psicológicos
- Agotamiento físico y mental.
- Trastorno de ansiedad y depresión.
- Estrés crónico.
- Traumas sexuales.
- Baja autoestima.
- Conflictos con la pareja.
¿Cómo se diagnostica el TDSH?
Debido a que el TDSH es un trastorno clínico, requiere una evaluación integral que incluye:
- Historia clínica completa: Un médico debe evaluar los antecedentes de la paciente para descartar factores psicológicos o alteraciones debido a otros medicamentos.
- Exámenes físicos: Se deben realizar exámenes pélvicos que identifiquen posibles enfermedades en la vulva.
- Análisis de laboratorio: Es ideal hacer exámenes de sangre para descartar problemas hormonales.
Con la seguridad del diagnóstico y descartando otras causas tratables, el médico tiene la posibilidad de recetar a la paciente la píldora Addyi.
Importancia en Colombia
Un estudio multicéntrico realizado en 2018 a lo largo de 12 ciudades colombianas encontró una prevalencia de disfunción sexual del 32.97 %, siendo el trastorno del deseo el más frecuente.
Sin embargo, la mayoría de los estudios colombianos revela que mientras que la prevalencia de disfunción sexual femenina afecta aproximadamente a 1 de cada 3 mujeres, menos de la mitad de estas busca ayuda médica o le plantea este tema a los profesionales de la salud.
Las investigaciones identifican barreras culturales que perpetúan este silencio. La primera, la vergüenza asociada a discutir temas sexuales, con la creencia errónea de que la sexualidad femenina es menos importante que la masculina –especialmente después de la menopausia–.
La segunda barrera se enfoca en el mito de que el sufrimiento sexual es una «parte natural» del ser mujer o del envejecimiento. O, tener la creencia infundada de que la falta de deseo sexual es una falla personal o moral de la mujer.
Aunque Addyi aún no se está comercializando en Colombia, es importante entender que su auge en Estados Unidos abre las puertas a una posible solución para las mujeres que padecen TDSH, por ello es también es imperativo plantear su uso en el país con el fin de tener una nueva alternativa que pueda ayudar a que las mujeres experimenten una vida sexual mucho más satisfactoria.
Origen de Addyi
La Flibanserina fue descubierta por el laboratorio alemán Boehringer Ingelheim, que realizaba estudios para desarrollar una píldora antidepresiva. Sin embargo, en los ensayos clínicos se dieron cuenta de que este componente aumentaba el deseo sexual en las mujeres participantes. A pesar de este descubrimiento, la Agencia Federal del Medicamento de Estados Unidos FDA (por sus siglas en inglés) no aprobó su comercialización en el 2010 argumentando que sus beneficios no eran los suficientes en comparación con los efectos adversos. Por ello, el laboratorio decidió abandonar por completo los estudios de este fármaco.
La empresaria estadounidense Cindy Eckert se enteró del fracaso de este estudio, por lo cual ella y su entonces esposo adquirieron los derechos del fármaco y fundaron Sprout Pharmaceuticals para retomar los estudios de la flibanserina, que decidieron llamar comercialmente Addyi. Debido a los efectos adversos, la FDA volvió a rechazar la comercialización del fármaco en 2013.
Eckert continuó con los estudios hasta que en 2015 la FDA decidió aceptar la comercialización, pero con medidas estrictas. Estas restricciones, sumadas a la decisión de la empresaria de vender Sprout, impidieron que Addyi impulsara sus ventas.
Un año después, Eckert volvió a obtener las acciones de Sprout y retomó los estudios de Addyi. En diciembre de 2025, la FDA eliminó las restricciones del fármaco para que se pudiera comercializar con menos obstáculos, por lo que actualmente se vende bajo prescripción médica en Estados Unidos.
¿Qué es Addyi y cómo funciona?
- Presentación: Píldora de color rosado de 100 mg.
- Componente activo: Flibanserina.
- Mecanismos de acción: Actúa directamente sobre los neurotransmisores cerebrales, reduciendo la serotonina (que puede afectar el deseo sexual) y aumentando la dopamina y la norepinefrina (que están asociadas con el placer y la motivación).
- Indicaciones: Está pensada para mujeres menores de 65 años que tienen el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH)
- Administración: Se debe consumir todas las noches, antes de dormir, durante al menos cuatro u ocho semanas para evidenciar resultados.
- Efectividad: Los ensayos clínicos han demostrado que las mujeres que han usado este medicamento aseguraron que sus relaciones sexuales fueron mucho más satisfactorias y se redujo notablemente su estrés.
- Acceso: Solo se puede adquirir bajo prescripción médica.
* Si bien esta píldora también nace con la necesidad de tener el equivalente al Viagra, es importante tener en cuenta que no es igual, ya que no actúa sobre el flujo sanguíneo, sino sobre la química cerebral que interfiere sobre el deseo sexual.
Contraindicaciones y efectos adversos de Addyi
La razón por la que la FDA se tardó en aceptar la comercialización de esta píldora y también tuvo a muchos especialistas en su contra, es porque el fármaco tiene una lista de contraindicaciones y precauciones extensa que se deben tener en cuenta al momento de formularla.
Contraindicaciones
- No se debe consumir alcohol durante el uso de las pastillas.
- No se debe mezclar con algunos medicamentos como los antidepresivos.
- No se debe consumir si tiene problemas hepáticos.
Efectos Adversos
- Somnolencia.
- Presión arterial baja.
- Desmayos.
- Mareo.
- Nauseas.
- Boca seca.
- Insomnio.
Otras opciones del deseo sexual hipoactivo (TDSH)
Incluir la píldora Addyi en las posibilidades de tratamiento es imperativo, sin embargo, también se debe tener en cuenta que para este trastorno existen otras alternativas como:
- Bremelanotida (Vyleesi): Es una inyección que se debe administrar mínimo media hora antes de tener relaciones sexuales en la piel del muslo o el abdomen. Está pensada para mujeres premenopáusicas y puede tener efectos adversos tales como irritación en la piel, problemas estomacales y vómito.
- Terapia hormonal: Según los problemas clínicos previos analizados por el personal médico, se puede usar estrógeno en óvulos o crema y testosterona en geles. La terapia con testosterona, aunque no aprobada específicamente para el TDSH femenino por la FDA, cuenta con respaldo científico sólido: un metaanálisis publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology (Davis et al., 2019) que analizó 36 ensayos clínicos aleatorizados concluyó que la testosterona mejora significativamente el deseo sexual, la excitación y la satisfacción en mujeres tanto pre como posmenopáusicas. Por su parte, el estrógeno tópico actúa principalmente sobre la atrofia vaginal y la dispareunia, condiciones que frecuentemente coexisten con el bajo deseo y que, al tratarse, contribuyen a mejorar la respuesta sexual global, según lo documentado por la North American Menopause Society (NAMS) en su posición clínica de 2022.
- Suplementos de vitaminas B3, D, E, A, C, puesto que se han venido desarrollando investigaciones que sugieren que deficiencias en ciertas vitaminas pueden impactar directamente el deseo sexual femenino, como la suplementación con vitamina D en mujeres con niveles deficientes que mejoró significativamente la función sexual. También se ha revisado el uso de la vitamina E, por sus propiedades antioxidantes que favorecen la circulación sanguínea genital y la lubricación. De igual forma, la vitamina B3 (niacina) contribuye a la vasodilatación y a la síntesis de hormonas sexuales a partir del colesterol, mientras que las vitaminas A y C participan en la producción de estrógenos y en la salud del tejido mucoso vaginal, respectivamente, aspectos documentados en revisiones de Nutrients (2020).
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Bibliografía
Adiós a “la viagra femenina” (2010) BBC NEWS MUNDO
Lapowsky. I (2025) Una píldora para la libido femenina se convierte en un momento cultural. The New York Times
Poco deseo sexual en mujeres (2024). Mayo Clinic
Espitia-De La Hoz, F. J., Orozco-Gallego, H., Cabello-Santamaría, F., & Arango-Jaramillo, C. (2018). Prevalencia y caracterización de las disfunciones sexuales en mujeres, en 12 ciudades colombianas, 2009-2016. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología, 69(1), 9-21.
Davis, S. R., Baber, R., Panay, N., Bitzer, J., Perez, S. C., Islam, R. M., Kaunitz, A. M., Manson, J. E., Parish, S. J., Pinkerton, J. V., Rymer, J., Simon, J. A., Vignozzi, L., & Wierman, M. E. (2019). Global consensus position statement on the use of testosterone therapy for women. The Lancet Diabetes & Endocrinology, 7(12), 944–952.









