dengue
El Día Internacional contra el Dengue se conmemora cada 26 de agosto. Su objetivo principal es generar conciencia sobre la importancia de prevenir y controlar esta infección viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti.

El mosquito que no tiene fronteras climáticas
El dengue ya no puede entenderse únicamente como una enfermedad de territorios históricamente tropicales y subtropicales. El cambio climático, la movilidad humana, la expansión urbana, el almacenamiento de agua y fenómenos como El Niño están modificando las condiciones en las que el mosquito puede sobrevivir, reproducirse y acercarse a poblaciones que antes no se consideraban en riesgo.
La pregunta para la consulta médica ya no es solo si el paciente vive en una zona endémica —generalmente por encima de los 15 °C a 20 °C y con alta humedad ambiental—; también es importante saber si viajó, si viene de un territorio con transmisión activa, si estuvo expuesto a mosquitos durante el día, si almacena agua en casa o si vive en un área donde el clima empieza a parecerse menos al de antes.
Según el Instituto Nacional de Salud (INS), hasta el cierre de junio de 2026 Colombia notificó 56.797 casos de dengue, un 33,3 % menos que en el mismo periodo de 2025. Sin embargo, aunque el país reporta menos casos que el año pasado, la tendencia de las últimas semanas viene en aumento frente a lo que históricamente se espera para esta época del año, un comportamiento que el INS ya clasifica como brote.
Además, el INS reportó que cerca del 40 % de los casos correspondían a dengue con signos de alarma o dengue grave y municipios como Villavicencio, Riohacha, Santa Marta, Cartagena, Valledupar y Bucaramanga figuraban entre los territorios con alta carga o comportamiento por encima de lo esperado. Ese panorama confirma que el dengue sigue siendo una presión real para los servicios de salud, especialmente en regiones cálidas y urbanas.

El fenómeno de El Niño
Según el Ideam, Colombia enfrentará en los próximos meses uno de los fenómenos de El Niño más intensos desde 1950, con una probabilidad cercana al 80 % de alcanzar una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026, lo cual puede propiciar la propagación del dengue. Es importante resaltar que el fenómeno de El Niño no produce dengue por sí solo, pues la enfermedad necesita un virus, un mosquito capaz de transmitirlo y personas susceptibles. Sin embargo, El Niño sí puede modificar el entorno, ya que aumenta las temperaturas, altera los patrones de lluvia, genera sequías y estrés hídrico, y cambia la forma en que las familias almacenan agua en casa.
Cuando hay calor, el mosquito puede desarrollarse en condiciones más favorables. Cuando falta agua o hay racionamientos, muchas personas guardan agua en tanques, baldes o recipientes, si esos depósitos no se tapan, limpian o controlan adecuadamente, pueden convertirse en criaderos.
La OPS advirtió que las anomalías climáticas asociadas a El Niño pueden aumentar el riesgo de varias enfermedades transmitidas por mosquitos como el zika, chikunguña y malaria, especialmente en poblaciones con menor acceso a servicios esenciales. Por eso, el dengue no debe verse solo como un asunto de fumigación o eliminación de criaderos; también es una señal de cómo el clima, la infraestructura urbana y las condiciones sociales confluyen en la vida cotidiana.
Sospecha clínica
El dengue puede iniciar con fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y articular, náuseas, vómito, brote en la piel o cansancio marcado. En muchos casos será leve, pero algunos pacientes pueden evolucionar a dengue grave, especialmente si aparecen síntomas como dolor abdominal intenso, vómito persistente, sangrado, somnolencia, irritabilidad, dificultad respiratoria, debilidad extrema o signos de deshidratación.
Para los profesionales de la salud, el cambio principal es la sospecha clínica. Una fiebre aguda en una ciudad no endémica no debería descartarse automáticamente como una virosis común si hay antecedente de viaje, contacto con zonas de brote o síntomas compatibles. Además, es importante que el paciente informe si ha tomado antiinflamatorios como ibuprofeno o aspirina, ya que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sangrado en pacientes con dengue.

Un perfil de paciente en transformación
El cambio climático también cambia el perfil del paciente. Una persona que vive en una ciudad de mayor altitud, que viaja por trabajo o vacaciones, que recibe familiares de zonas endémicas con posibles síntomas o que reside cerca de terminales de transporte puede tener una exposición que antes no se tenía en cuenta.
Por lo tanto, se debe actualizar la historia epidemiológica y se deben entender muchos más datos sobre movimiento o ubicaciones geográficas, entorno y tratamiento o almacenamiento de agua. En un país conectado por carreteras, terminales y desplazamientos frecuentes como Colombia, el mosquito y el virus no respetan la forma tradicional en que clasificamos los territorios.
El fenómeno de El Niño, la expansión del mosquito a nuevas altitudes y la urbanización acelerada hacen que el dengue sea cada vez menos una enfermedad «de otros lugares». Para los médicos, esto significa sospechar antes, preguntar mejor y educar más. Para las familias, significa entender que el control del mosquito empieza muchas veces dentro de casa:
Medidas para prevenir el dengue en casa

- Eliminar aguas estancadas y evitar criaderos
- Lavar los tanques de agua
- Tapar los recipientes
- Usar repelente y protegerse de las picaduras durante el día
- Consultar ante signos de alarma
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Bibliografía
Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). (2026, 11 de junio). Ideam indica que las condiciones tipo «El Niño» ya se encuentran presentes. ideam.gov.co
Instituto Nacional de Salud (INS). (2026). Boletín epidemiológico semanal, semana epidemiológica 26 de 2026.
Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2026-2027). Public health situation analysis: El Niño in the Americas.
World Health Organization (OMS). (s. f.). Dengue and severe dengue. who.int









