quimioprevención del cáncer de piel
quimioprevención del cáncer de piel
quimioprevención del cáncer de piel
Para los pacientes con mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel, la medicina cuenta hoy con la estrategia de la quimioprevención, que permite reducir la probabilidad de que el cáncer aparezca antes de que se forme el primer tumor.

Prevenir el cáncer antes de que exista el primer tumor no es ciencia ficción: es el principio detrás de la quimioprevención, una estrategia que usa medicamentos específicos para reducir el riesgo en pacientes con predisposición elevada. No sustituye los tratamientos convencionales, sino que actúa antes del diagnóstico.
La quimioprevención no reemplaza la fotoprotección ni los controles dermatológicos periódicos, pero sí amplía el arsenal disponible para los pacientes de mayor riesgo. La evidencia todavía no es definitiva en todos los escenarios, pero el camino está trazado y respaldado por ensayos clínicos sólidos. Para el médico, identificar a tiempo al paciente candidato y elegir el agente adecuado según su perfil es hoy una decisión posible.
¿Quiénes podrían usar la quimioprevención?
La diferencia clave con los tratamientos habituales es el momento de la intervención; mientras la cirugía o la radioterapia actúan cuando el cáncer ya existe, la quimioprevención actúa interrumpiendo los procesos celulares que llevan al desarrollo del tumor. Está indicada para personas con afecciones congénitas como el síndrome de Gorlin —condición hereditaria que provoca múltiples tumores de piel desde edades tempranas— o el xeroderma pigmentoso —enfermedad genética en la que la piel no puede reparar el daño solar—, antecedentes de múltiples cánceres de piel previos, pacientes trasplantados que toman inmunosupresores de por vida, o quienes tienen múltiples queratosis actínicas —manchas escamosas precancerosas causadas por exposición solar prolongada—.
¿Qué es el cáncer de piel?
El cáncer de piel es la aparición de células anormales en la piel que crecen sin control, su principal causa es la exposición acumulada a la radiación ultravioleta del sol o de las camas de bronceado; sin embargo existen otros factores de riesgo como la piel clara, sistema inmunitario debilitado —especialmente en personas que tuvieron trasplante de órganos—, antecedentes de cáncer de piel, infección por el virus del papiloma humano (VPH), exposición a ciertos medicamentos inmunosupresores, radioterapia previa y algunas afecciones genéticas que afectan la reparación del ADN. Existen tres tipos de cáncer de piel.
- Carcinoma de células basales: Se presenta como una protuberancia rosada, perlada o brillante en zonas expuestas al sol. Crece lentamente y rara vez se extiende a otros órganos, pero puede dañar el tejido circundante si no se trata.
- Carcinoma de células escamosas: Se presenta como un bulto firme con superficie escamosa o una llaga que no cicatriza; es más agresivo y tiene mayor riesgo de extenderse.
- Melanoma: Es el menos frecuente pero el más peligroso, se origina en las células que dan color a la piel y suele aparecer como un lunar que cambia de tamaño, forma o color, o tiene bordes irregulares.

Señales de alerta que justifican una consulta médica:
- Una herida o llaga que no sana en varias semanas
- Un lunar que cambia de tamaño, forma o color
- Una mancha que pica, sangra o forma costra sin causa aparente
- Una zona de piel que se vuelve brillante, perlada o con pequeños vasos sanguíneos visibles
Los medicamentos con más evidencia
Nicotinamida: la vitamina B3 que protege el ADN
La nicotinamida es una forma de vitamina B3 que se toma en pastillas, mejora la capacidad de las células para reparar el daño causado por la radiación solar y reduce la inflamación local causada por el sol. Su ventaja principal frente a otros agentes es el bajo costo, se consigue fácilmente y tiene pocos efectos secundarios.
El ensayo clínico ONTRAC, publicado en el New England Journal of Medicine (2015), demostró que tomar nicotinamida oral dos veces al día durante 12 meses redujo en un 23 % la aparición de nuevos cánceres de piel en pacientes inmunocompetentes de alto riesgo. Sin embargo, un estudio posterior en receptores de trasplantes de órganos no logró replicar esos resultados, lo que indica que su eficacia varía según el estado inmunológico del paciente.
El ensayo clínico ONTRAC, publicado en el New England Journal of Medicine (2015), demostró que tomar nicotinamida oral dos veces al día durante 12 meses redujo en un 23 % la aparición de nuevos cánceres de piel en pacientes inmunocompetentes de alto riesgo. Sin embargo, un estudio posterior en receptores de trasplantes de órganos no logró replicar esos resultados, lo que indica que su eficacia varía según el estado inmunológico del paciente.
Retinoides
Los retinoides —medicamentos derivados de la vitamina A, siendo la acitretina el más usado en este contexto— regulan cómo crecen y maduran las células de la piel. Según una revisión publicada en la revista Cancers en enero de 2026, han mostrado resultados prometedores en la reducción de carcinomas escamosos, especialmente en pacientes trasplantados. Su limitación principal es que pueden causar efectos secundarios significativos como piel seca, alteraciones en los lípidos de la sangre y riesgo de malformaciones en el embarazo, lo que requiere seguimiento médico estrictos.
5-fluorouracilo tópico y terapia fotodinámica
El 5-fluorouracilo tópico, aplicado directamente sobre la piel, se usa habitualmente para tratar queratosis actínicas., pero cuando se combina con terapia fotodinámica —que en este contexto se usa de forma preventiva para eliminar lesiones precancerosas antes de que progresen—, ha mostrado resultados prometedores como herramienta quimiopreventiva en pacientes con múltiples lesiones. Al ser de aplicación local tiene menos efectos sobre el resto del organismo que los medicamentos orales.

¿Cómo pueden los médicos abordar estas nuevas terapias en consulta?
La quimioprevención es una estrategia que muestra resultados prometedores y actualmente se usa en la práctica clínica. Su implementación requiere un enfoque estructurado de la siguiente manera:
1
Identificar al paciente de alto riesgo: es decir, pacientes que tienen antecedentes de múltiples cánceres de piel, afecciones genéticas que afectan la reparación del ADN, sistema inmunitario comprometido o múltiples queratosis actínicas.
2
Elegir el agente adecuado según el perfil del paciente: se recomienda la nicotinamida para pacientes inmunocompetentes después del primer cáncer; la acitretina para trasplantados con seguimiento estricto y el 5-fluorouracilo tópico cuando hay lesiones precancerosas activas.
3
Seguimiento: uno de los principales retos es mantener la adherencia del paciente durante períodos prolongados, dado que se trata de una intervención en personas que aún no tienen cáncer y que pueden no percibir beneficios inmediatos.
RECUADRO
Los tratamientos convencionales
Cuando el cáncer de piel ya está presente, los tratamientos más usados son:
- Cirugía: extirpación del tumor con un margen de tejido sano alrededor. Es el tratamiento principal para la mayoría de los casos.
- Radioterapia: uso de rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Se usa cuando la cirugía no es posible o como complemento tras la extirpación.
- Crioterapia: congelación del tumor con nitrógeno líquido. Útil en lesiones pequeñas y superficiales.
- Terapia fotodinámica: se aplica una sustancia sensible a la luz sobre la zona afectada y luego se activa con luz especial para destruir las células cancerosas ya presentes en la piel.
- Inmunoterapia y terapias dirigidas: son medicamentos que se usan para casos avanzados y su objetivo es estimular el sistema inmune o bloquear señales específicas que permiten crecer al tumor.
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Bibliografía
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